martes 10 de noviembre de 2009

"Mirar y ser visto" de Tiziano a Picasso


La Fundación Mapfre acoge hasta el 20 de diciembre una exposición de retratos procedentes del Museu de Arte de Sao Paulo Assis Chateaubriand con pintores renombrados como Velázquez, Goya, Cézanne o Picasso. El objetivo es demostrar la transformación que han sufrido los retratos a lo largo de las diversas técnicas pictóricas preponderantes en cada momento.


El "Retrato del Duque de Olivares" de Velázquez y "Retrato del Cardenal Cristoforo Madruzzo" de Tiziano son las primeras obras que encuentra el visitante al acceder a la exposición "Mirar y ser visto. De Tiziano a Picasso" que acoge la Fundación Mapfre. Se divide en dos secciones diferenciadas en verde y en azul: retratos de solemnidad y retratos modernos. La finalidad es mostrar cómo el tratamiento de los personajes ha evolucionado a lo largo del tiempo.


En un primer momento, los pintores intentaban sacar lo mejor de sus modelos, hasta el punto de eliminar sus fallos. Es el caso del cuadro que se expone de Van Dyck y los tres de Hals. Este pintor realizó más de treinta parejas de retratos entre los que figuran "El capitán Andries van der Horn" y su esposa "Maria Pietersdochter Olycan". La importancia del detalle aparece en los brillos de las joyas que luce la mujer del capitán y destaca el escudo en el cuadro como muestra del carácter noble del retratado.


"Maria Pietersdochter Olycan" de Hals


"El capitán Andries van der Horn" de Hals


Las cuatro obras de Goya suponen un cambio, porque se empieza a retratar a los personajes tal y como son, sin omitir sus defectos. El propio pintor plasma su simpatía hacia el retratado según la forma de pintarlo. En "Retrato del Cardenal Luis María de Borbón y Vallabriga" el personaje aparece sobre un fondo totalmente nego, mientras que en "Retrato de don Juan Antonio Llorente" el fondo tiene unos colores mucho más cálidos y el modelo aparece con un rostro afable.


Las obras traídas del Museu de Arte de Sao Paulo Assis Chateabriand (MASP) incluyen a otros artistas renombrados como Raeburn, pintor del rey Jorge, Gainsborough, Honoré Fragonard, Simeón Chardin o Dominique Ingres, con "Angélica encadenada", de la que existe otra versión en el Musée d'Orsay.


"Angélica encadenada" de Dominique Ingres


Retratos modernos


La sala pasa al color azul para resaltar el hecho de que vamos a comenzar a ver cómo el artista se involucra en el retrato para mostrar su particular perspectiva. Este cambio no es tan radical en los dos cuadros de Coubert que se exponen de sus dos hermanas. Sin embargo, Camille Corot ya empieza a mostrar una técnica algo diferente y original en "Gitana con mandolina", pero también tiene otras obras en las que continúa con el retrato tradicional, como el de su cuñado.


"Gitana con mandolina" de Camille Corot


La involucración del artista en el cuadro es patente en los tres de Cézanne: "El negro Escipión", "Paul Alexis lee un manuscrito a Zola" y "Madame Cézanne vestida de rojo". La muestra continúa con Renoir, Manet y Modigliani sorprende con "Renée" y sus ojos brillantes en vez de la mirada vacía que suele usar el artista. La obra de Toulouse Lautrec es merecedora de cuatro retratos entre los que se encuentra "El señor Fourcade". Se ha discutido mucho si esta obra estaba finalizada o no y se ha considerado que estaba acabada porque fue expuesta en vida del autor en el Salón des Indépendants en 1889.


Esta fantástica muestra, abierta hasta el 20 de diciembre, tan ilustrativa de las técnicas empleadas en el retrato, finaliza con "Busto de hombre" de Picasso como ejemplo de que un pintor es capaz de plasmar la esencia de una persona sin necesidad de tener que mostrar cada detalle de su físico.



Vídeo sobre Picasso


domingo 1 de noviembre de 2009

El Museo Sorolla recoge la muestra más representativa del autor


Más de un centenar de cuadros del pintor se exponen en el museo situado en su casa. Se trata de la mayor colección de su obra que existe en nuestro país. Las salas se organizan según las diferentes etapas de su producción artística. Se conserva el mobiliario de la época de Sorolla y se ha mantenido la disposición del mismo.

Una espectacular casa de dos plantas rodeada de tres jardines diseñados por el artista llama la atención en pleno centro de Madrid. Se trata del Museo Sorolla, ubicado en la que fue vivienda del propio pintor. Consta de siete salas, una salita antecomedor, un comedor y un salón.

La planta baja está formada por los tres estudios de Sorolla y se ha intentado mantener su estructura con el mobiliario original. Entre las obras expuestas, destacan las copias que realizó de algunas pinturas de Velázquez como Las Hilanderas o Menipo. También existen algunos paisajes y retratos de su familia y de él mismo.


La Sala II recoge la temática más representativa del pintor: la playa. Valencia, Biarritz y Mallorca son los lugares más utilizados. La bata rosa o después del baño ocupa un lugar privilegiado en la habitación debido a su gran importancia. Los niños desnudos en la arena, las mujeres de blanco paseando a la orilla del mar…son representados con pinceladas difuminadas y una gran luminosidad.

En la Sala III destacan otros tres cuadros de la misma temática que la anterior: Después del baño, Valencia; La hora del baño, Valencia y Paseo a orillas del mar. Granada, Sevilla y los propios jardines de la casa de Sorolla son un tema recurrente en sus paisajes.

En la segunda planta, la Sala IV continúa con la temática de la playa en El baño del caballo y Niñas en el mar. Empieza a destacar el costumbrismo español del artista gracias a Moro con naranjas o Las guitarristas, costumbre valenciana. En las otras tres salas se exponen paisajes y retratos. En la Sala VI aparecen los estudios preparatorios para la decoración de The Hispanic Society of America de Nueva York, que realiza Sorolla entre 1912-1919. De todos ellos, Tipos del Valle de Ansó es la pieza del trimestre del Museo, por lo que se realiza una explicación detallada de la misma a las 12:30 los días 25 de octubre, 29 de noviembre y 13 de diciembre.

Exposición del Prado

El Museo del Prado realizó una exposición sobre Sorolla (vídeo 5') desde el 26 de mayo al 6 de septiembre, pero el éxito de la misma hizo que se prorrogara una semana más. Se expusieron retratos y desnudos con influencia de Velázquez, escenas de playa, los catorce paneles de las Visiones de España pintados para la Hispanic Society of America y sus paisajes.


Desnudo de mujer

Del centenar de obras expuestas, muchas pertenecían a particulares, pero más de una docena fueron cedidas por el Museo Sorolla. Otros cuadros eran del propio Museo del Padro, del Banco de España, del Museo de Bellas Artes de Valencia; Musée d’Orsay (París), Gavin Graham (Londres), Museo Nacional de Bellas Artes de Cuba (La Habana), The Hispanic Society of America (Nueva York)… Este último posee la muestra más representativa del autor fuera de España.

Repercusión internacional

Sorolla era un pintor muy conocido en su época, no sólo en España. Realizó múltiples exposiciones individuales por todo el mundo: en París (1906), Berlín, Dusseldorf y Colonia (1907), Londres (1908), Nueva York, Buffalo y Boston (1909)… La de Nueva York fue la más existosa con 160.000 visitantes. Antes de 1900 tenía obras expuestas en museos de París, Venecia, Saint-Louis, Madrid y Buenos Aires.

La utilización de diversas técnicas por parte de Sorolla en su obra es un motivo por el que fue considerado uno de los mejores pintores de su época y aún hoy son un éxito todas las exposiciones realizadas sobre él, pero pocos son conscientes de que en Madrid se encuentra una de la mejores representaciones de su obra.

domingo 25 de octubre de 2009

La obra de Maíno llega al Prado

El 20 de octubre se inauguró en el Museo del Prado la exposición de Juan Bautista Maíno. Cuenta con un total de 35 obras divididas en ochos secciones, así como cuadros de otros autores que han influido en la carrera del artista como Caravaggio o El Greco.

Juan Bautista Maíno (1581-1649) es uno de los artistas españoles más desconocidos, a pesar de su clara influencia en grandes pintores de nuestro país como Velázquez y haber aprendido gran parte de su técnica del italiano Caravaggio. Uno de los motivos es que no se dispone de mucha información sobre su biografía y la atribución de sus cuadros ha sido muy discutida. La exposición que acoge el Museo del Prado sobre el artista incluye siete obras que por primera vez aparecen como suyas y otras catorce que nunca han sido vistas en España.

La exposición está patrocinada por la Fundación Amigos del Museo del Prado y ha sido objeto de una campaña publicitaria que comenzó hace unos meses pero que se ha intensificado en los últimos días. El rey mago Baltasar, del cuadro La Adoración de los reyes magos, ha sido el personaje escogido para los carteles publicitarios que aparecen en el metro y en las marquesinas de los autobuses. En la propia página del Padro se ha realizado un vídeo promocional de este artista poco conocido por los españoles. También se ha creado un catálogo sobre Maíno que recoge la labor de investigación sobre el artista y cuenta con cuatro ensayos, dos de ellos escritos por la comisaria de la exposición, Letizia Ruiz.

Gabriele Finaldi, director adjunto de conservación del Museo, ha señalado que 20 de los cuadros expuestos han necesitado restauración por encontrarse en "un estado bastante comprometido". La comisaria de la exposición declaró en una entrevista realizada por la COPE que "la escasa producción y los escasos datos biográficos del pintor siempre han ido echando para atrás el proyecto" de realizar esta exposición. Además, es "un pintor cada vez más apreciado en el extranjero y, especialmente, por los estudiosos de la pintura caravaggista". Lo define como una "rara avis" ya que trabaja en España, sobre todo, pero permanece fiel a lo que ha aprendido en Italia. "Es un italiano continuamente en España".

La obra de Maíno

Este pintor realizó un total de 40 obras a lo largo de su vida. Su labor se vio ralentizada en el momento en el que ingresó como dominico en el convento de San Pedro Mártir. Este hecho influyó en su obra, como puede verse en algunas de sus pinturas (La Magdalena penitente, San Juan Bautista...).

La exposición se divide en ocho secciones: composiciones para el Retablo de Pastrana en Guadalajara, obras en pequeño formato, paisajes, retratos, el Retablo de San Pedro Mártir, representaciones de la santidad y La recuperación de la bahía del Brasil.

Entre todas las obras expuestas, debemos destacar las realizadas sobre cobre, ya que no son muy típicas en la pintura española. Es el caso de San Juan Bautista en un paisaje al atardecer y Paisaje con María Magdalena penitente. Estos cuadros son también excepcionales por su tamaño, ya que Maíno solía pintar obras de gran tamaño.

Sus paisajes se caracterizan por ser paralelos y porque la vegetación se refleja en el agua, como puede observarse en la obra San Antonio Abad en un paisaje o San Juan Evangelista en Patmos. Frente a los paisajes debemos tener en cuenta los retratos que realizó. Destaca Retrato de caballero, expuesto junto a Retrato de un caballero desconocido de el Greco, con el objeto de observar cómo Maíno se vio influido por la obra de este pintor, que le eclipsó en el Toledo de la época. Se trata de uno de los pocos cuadros de Juan Bautista que están firmados por él. Retrato de un fraile ha sido considerado un autorretrato del autor, aunque sigue siendo discutido.


Retrato de un fraile

En cuanto a los cuadros sobre la santidad, resaltan los dos de Santo Domingo en soriano (uno del Ermitage y otro del Prado), porque Maíno se hizo bastante famoso al realizar esta obra para el convento de Atocha, pero se quemó. San Pedro arrepentido es una muestra de la influencia de Caravaggio, ya que lo representa con las piernas cruzadas y las manos entrelazadas en torno a ellas, con una magnífica expresividad al parecer que el gallo acaba de cantar y ver que las lágrimas de San Pedro están a punto de caer. Aparece junto a la misma obra de Luis Tristán. San Jacinto se expone por primera vez y se asemeja a los murales realizados por el pintor para la iglesia de San Pedro Mártir. Por otro lado, aparece el Retablo de la Trinidad del convento de concepcionistas de Pastrana, formado por La Anunciación y La Trinidad.

Otra de las joyas de Maíno es La recuperación de bahía de Brasil, que forma parte de la serie de cuadros de batallas en el Salón de Reinos del Buen Retiro. En él aparece a la derecha un tapiz mostrado a los holandeses vencidos en el que está representado Felipe IV coronado por Olivares y Minerva, mientras pisa los cadáveres de Herejía, Ira y Engaño como enemigos de la Monarquía. A la izquierda están las víctimas y los heridos curados por sus mujeres. Se duda de si la figura femenina rodeada de niños representa a la caridad cristiana. Debemos tener en cuenta que la relación de Maíno con Felipe IV comenzó cuando pasó a ser su profesor de dibujo.

La recuperación de bahía de Brasil

Retablo de la iglesia de San Pedro Mártir de Toledo

Está formado por un total de diez cuadros de Maíno, aunque actualmente pertenecen al Museo del Prado. En la parte baja encontramos San Juan Bautista en un paisaje, a la izquierda, y San Juan Evangelista en la isla de Patmos, a la derecha. Encima de ellos, La Adoración de los pastores y La Adoración de los reyes magos. El primero de ellos se expone junto a la obra del mismo nombre de El Greco para mostrar las semejanzas y diferencias entre ellos. Maíno realizó diferentes versiones sobre este cuadro en las que la Virgen suele estar más idealizada y de las tres que se exponen una está firmada por el pintor. En cuanto al otro, pueden verse obras de la misma temática de autores como Luis Tristán y Diego Velázquez. Se cree que el peregrino que aparece tras el rey Baltasar puede ser el propio artista autorretratado.

Después están las pinturas de Pentecostés y La Resurrección de Cristo. La primera obra se caracteriza por relegar a la Virgen María a un lateral, junto a María Magdalena y sitúa al apóstol Lucas escribiendo como centro de todo. Existe otra versión espectacular de esta pintura en la que la Virgen es la protagonista junto a una María Magdalena en primer plano. En la Resurrección destaca un pastor de espaldas, que ya aparece en una de las versiones de la adoración de los pastores. Por encima se encuentran San Antonio Abad en un paisaje y La Magdalena penitente en la gruta de Sainte-Baume.

Pentecostés

El retablo de la iglesia de San Pedro Mártir de Toledo finaliza con los cuadros de Santa Catalina de Siena y Santo Domingo de Guzmán, mostrando que la oración y la mortificación es el estilo de vida de las mujeres, mientras que el de los hombres es la erudición y predicación.

La exposición de Maíno permanecerá abierta al público hasta el 17 de enero, para disfrutar de sus obras y de las de otros autores que tienen mucho en común con él, hasta el punto de haber confundido la autoría de los cuadros entre unos y otros. En todo caso, la presencia de Caravaggio puede entreverse en las diferentes pinturas y en las que se exponen de él.


Vídeo de Juan Bautista Maíno

domingo 18 de octubre de 2009

La Casa Encendida acoge la exposición "Camuflajes"


La idea del camuflaje ya no puede limitarse al mundo militar. Un total de 33 artistas nos muestran su visión particular sobre este nuevo movimiento artístico que es el protagonista de sus obras. El vídeo, la fotografía y la pintura son los soportes escogidos para tratar el problema global de la identidad con ironía y sentido del humor. La exposición comisariada por Maite Méndez Baiges y Pedro Pizarro finaliza el 1 de noviembre.


La obra del mexicano Manuel Cerda Entre aquí y ahora nos obliga a usar unas gafas rojas y azules para ver el verdadero cuadro que se esconde tras el que encontramos a simple vista y que nos muestra a una mujer desnuda gritando, con una frase pintada en su pecho: Get you colonic shame off my breasts. Buscar al propio artista que se fusiona con las paredes del cuadro tomadas de escenas cotidianas de la vida de China es la labor de Liu Bolin en las dos fotografías que se exponen de él. Un estilo similar lo podemos encontrar en la obra de Laurent La Gamba, que escoge las estanterías de un supermercado y una piscina para mimetizar al modelo con el ambiente. Son algunos de los ejemplos que encontramos en la exposición "Camuflajes", inaugurada el 18 de septiembre en la Casa Encendida y que finaliza el 1 de noviembre.


El objetivo de esta exposición es que los visitantes se cuestionen la realidad. Los comisarios Maite Méndez Baiges y Pedro Pizarro la definen como "una metáfora de lo contemporáneo". Se trata de un nuevo movimiento artístico que llega por primera vez a Madrid con una muestra tan fuerte de 33 artistas renombrados como Leo Fabrizio, Carmen Mariscal especializada en fotografía y amante de la "feminidad" como ella misma dice, el japonés Yasumasa Morimura con sus dos fotografías sobre Vietnam y el asesinato de Oswald, Alfredo Jaar presenta su edificio con ventanas llenas de vídeos, Laura Marte... Se trata de reflexionar a través de todas estas obras sobre la construcción de la identidad, la vigilancia y el control de la sociedad moderna, el simulacro, el disfraz o la máscara, según la descripción aportada por la propia Casa Encendida.


Tradicionalmente el camuflaje se asocia a los uniformes militares, pero esta exposición nos demuestra que no son la única forma de confundirse con el paisaje. Sin embargo, no podemos olvidar los ejemplos artísticos que se limitan al camuflaje militar. Adonis Flores nos muestra un primer plano de un rostro con la lengua fuera pintada con los colores típicos del camuflaje militar. Los españoles José Ramón Amondarain, Juan Luis Moraza y Mateo Maté presentan, respectivamente, dos fotografías con colores propios del camuflaje militar; un vídeo de una habitación camuflada con una pareja que rueda por el suelo, mientras el espectador puede disfrutar del visionado sentado en un sillón tapizado con el uniforme militar de camuflaje y recibe un masaje corporal, y paisajes que plasman la naturaleza, pero diferenciando los colores propios de los diversos ejércitos de cada país.


Formato vídeo


La fotografía es el soporte predominante en esta exposición, pero el vídeo no se ha quedado atrás. Monica Duncan y Lara Odell se han unido para exponer tres vídeos con imágenes fijas donde los personajes se confunden con el paisaje o resaltan sobre el mismo al llevar una prenda de un color llamativo que combina con un sólo elemento del fondo.


Monica Duncan y Lara Odell


Eleanor Andin presenta su vídeo The ballerina and the Bum y al lado encontramos los dos del español Domingo Sánchez Blanco. Emilio Fantin presenta la obra audiovisual Un soir d'eté y Ria Pacquée con Madame going to a Dogston. En la pantalla más grande de toda la exposición se proyectan los vídeos de dos italianos: Cesare Viel con To the lighthouse. Cesare Viel as Virgina Wolf y Ottonella Mocellin con Enduring Love. Y el español Rogelio Lopéz Cuenca con un vídeo que recoge una nuestra de los anuncios que podemos ver en televisión.


Los españoles en el camuflaje


Los diez artistas españoles que exponen en esta muestra son una representación bastante considerable: Ángeles Agrela, Domingo Sánchez Blanco, Carlos Miranda, Joan Fontcuberta, Maider López, Chema Cobo, José Ramón Amondarain, Mateo Maté, Juan Luis Moraza y Rogelio López Cuenca.


Entre ellos podemos destacar la obra de Joan Fontcuberta donde nos muestra sus cinco versiones particulares del El caballero con la mano en el pecho de el Greco. Una mano diferente, otros ojos, una espada moderna...hacen que un cuadro clásico parezca otro totalmente distinto. Maider López prefiere la fotografía a la pintura para destacar a los personajes que visten una prenda de un color semejante al de algún elemento que aparece en la escena captada por su objetivo. Un total de 16 fotografías nos muestran este efecto.


Otros autores destacables


No podemos olvidar a los demás artistas internacionales presentes en esta exposición como las cuatro fotografías de Gina Zacharias donde la modelo viste como el papel que cubre la pared delante de la que posa. La marroquí Lalla Essaydi con sus cuatro fotografías de cuatro mujeres árabes que apenas se diferencian de un fondo claro con letras propias de su idioma. Sonia LaMur y su Atrapada en la red donde se fotografía de forma muy sugerente, como muestra de su estilo particular. Harvey Opgenorth coloca a sus modelos masculinos delante de obras renombradas como un Matisse y los viste de tal forma que parecen parte del cuadro, incluyendo hasta la sombra que el mismo proyecta en la pared donde está colgado.


Lalla Essaydi


Gina Zacharias


Desiree Palmen fusiona a su modelo con una escalera de una calle empinada, hasta el punto de que los propios viandantes no son conscientes de su presencia, según podemos ver en el vídeo explicativo de su obra. Tampoco podemos dejar de mencionar a Cesare Pietroiusti y Leo Fabrizio.


La joya de la corona parece ser Francesca Woodman por el propio tratamiento que se realiza de esta artista por parte de la organización de la exposición. Es la única que tiene un folleto explicativo de su vida y obra. Cuenta con 7 fotografías en blanco y negro en las que posa ella misma. Sus brazos se convierten en ramas de árbol y en otras aparece desnuda con fragmentos del papel de la pared pegados a ella en un intento de unirse a la habitación. Murió a los 22 años de edad, cuando se tiró desde una ventana.


Francesca Woodman


Todas los obras expuestas muestran la preocupación de sus autores ante la posibilidad de la pérdida de la identidad propia de cada individuo. Se trata de una oportunidad única para conocer un nuevo movimiento contemporáneo que no deja indiferente a nadie y nos hace reflexionar, en un sentido u otro, al ver las diferentes visiones que se muestran.



Vídeo Eleanor Antin (inglés)